Dolor o molestia al tener relaciones en la menopausia: por qué pasa
Por el Dr. Alfonso Martínez · Ginecología · Hospital Ángeles Valle Oriente, Monterrey
"Antes lo disfrutaba y ahora me arde", "prefiero evitarlo para no sentir molestia", "creí que era normal a mi edad y me quedé callada". Si algo de esto te resuena, quiero que sepas dos cosas: no eres la única, y no es un tema del que tengas que avergonzarte. Que las relaciones íntimas duelan o incomoden después de los 45 es de los cambios más frecuentes de la menopausia, y de los que menos se hablan, incluso con el médico.
Por qué duele al tener relaciones en esta etapa
Con la menopausia baja el estrógeno, la hormona que mantiene los tejidos de la zona íntima elásticos, hidratados y con buena lubricación. Cuando disminuye, esos tejidos se vuelven más delgados y secos, y el roce que antes no molestaba puede volverse ardor o dolor. A esa molestia al tener relaciones los médicos la llamamos dispareunia, y muy seguido va de la mano de la resequedad y el ardor íntimo de esta etapa.
No es una falla tuya, ni tiene que ver con que quieras menos a tu pareja. Es un cambio hormonal que le ocurre a una gran parte de las mujeres en la menopausia, y hoy se entiende bien.
Cómo se vive en el día a día
- Ardor, resequedad o sensación de roce durante la relación.
- Molestia que empieza a hacerte evitar la intimidad para no sentirla.
- Menos deseo, muchas veces por miedo a que duela más que por falta de ganas.
- Una distancia silenciosa en la pareja, porque cuesta poner el tema en palabras.
Todo esto pesa en el ánimo y en la relación, y sin embargo casi nunca se dice en voz alta. Vale la pena decirlo con claridad: no tienes que resignarte a vivir con esta molestia.
"¿Es normal que me duela?"
Es una de las preguntas que más me hacen, casi siempre en voz baja y al final de la consulta. La respuesta honesta es que sí, es muy común en esta etapa, pero común no significa que tengas que aguantarlo en silencio. Muchas mujeres asumen que "ya les toca" por la edad y organizan su intimidad alrededor del dolor. Que le pase a tantas no quiere decir que no se pueda valorar y atender.
Sobre lubricar y cuidar la zona
Una de las dudas más frecuentes es cómo lubricar en la menopausia. Es una pregunta muy razonable, y hay medidas de cuidado diario que pueden ayudar, pero la resequedad y el dolor al tener relaciones tienen matices en cada mujer, y lo que le sirve a una no siempre es lo que a ti te conviene. Por eso lo que corresponde a tu caso se define mejor en una valoración que desde una recomendación general de internet.
Qué opciones existen
Depende de qué tan intensa sea la molestia, de tus antecedentes y de tu caso particular, por eso siempre se define en una valoración presencial. Lo importante que quiero que te lleves de este texto es que las opciones van desde medidas sencillas de cuidado hasta alternativas médicas con y sin hormonas, y que muchas mujeres logran una mejora notable en su día a día. El primer paso no es decidir un tratamiento: es entender qué está pasando.
Un primer paso, en privado
Si te identificaste con algo de esto, hay una forma discreta de empezar: nuestro cuestionario de síntomas de menopausia. Incluye el dolor o la molestia en las relaciones junto con otros cambios de esta etapa, es anónimo, y al terminar tendrás una lectura más clara de tus síntomas, sin hablar con nadie hasta que tú quieras.
Cuando decidas dar el siguiente paso, puedes agendar una valoración. La consulta tiene un costo de $1,500 y, si eliges un tratamiento de ginecoestética, ese monto se abona a él.
Dr. Alfonso Martínez. Ginecología, obstetricia y laparoscopia. Más de 20 años acompañando la salud de las mujeres de Monterrey. Consulta en Hospital Ángeles Valle Oriente, San Pedro Garza García, N.L.
Dr. Alfonso Martínez Rodríguez. Ginecología y Obstetricia. Céd. Prof. 4708385 (UASLP), Céd. Esp. 7440979 (Tecnológico de Monterrey). Aviso de publicidad COFEPRIS 2619032002A00030.
Conoce más sobre el tratamiento de la menopausia →
Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica ni constituye un diagnóstico. El tratamiento se determina únicamente en una valoración presencial.
